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domingo, 20 de septiembre de 2026

Sucedió aquí: investigación y narrativa sonora

Sucedió aquí, de SER Podcast, es un espacio de true crime periodístico dirigido y presentado por Manu Tomillo. La propuesta combina la investigación del conductor con el trabajo de las redacciones territoriales de la Cadena SER, una característica que el propio programa considera uno de sus elementos diferenciadores. La primera temporada está formada por ocho episodios.

El primer capítulo, «La app de citas - Bilbao», reconstruye el caso de una serie de muertes inicialmente consideradas naturales y posteriormente relacionadas con un mismo investigado.

Desde el punto de vista de la estructura, el episodio está bien planteado. Arranca con una situación de tensión y después retrocede para reconstruir cronológicamente los acontecimientos. La información se va incorporando mediante narración, entrevistas y testimonios de investigadores, forenses, especialistas y miembros de la defensa. Las recapitulaciones ayudan a mantener el hilo cuando aumenta la cantidad de datos.

Manu Tomillo ejerce como conductor y narrador, con una locución contenida y funcional. No intenta ocupar el centro del relato, sino servir de enlace entre las diferentes fuentes. Isabel León aporta además la perspectiva territorial del caso desde Euskadi.

Uno de los puntos fuertes es precisamente el tratamiento de las fuentes. La presencia de miembros de la Ertzaintza, profesionales forenses, un especialista en psicología criminal, abogados y declaraciones del propio acusado permite construir el caso desde diferentes perspectivas. Esto hace que el episodio tenga un componente más periodístico que puramente narrativo.

La profundidad es suficiente para la duración. El programa explica la evolución de la investigación, las dificultades iniciales para relacionar las muertes, la revisión de las autopsias, las pistas económicas, la localización del sospechoso y, posteriormente, los procesos judiciales. No se limita, por tanto, a contar el crimen, sino que explica cómo se llegó a reconstruir.

En el diseño sonoro, tenemos a Alejandro Fernández y Roberto García.

Como oyente, el episodio mantiene una progresión clara: presentación del caso, investigación, identificación del sospechoso, detención y juicios. 

En conjunto, Sucedió aquí apuesta por un modelo de true crime basado en la investigación periodística y los testimonios, con una presencia importante de las fuentes.

Su principal fortaleza es la variedad de fuentes y el conocimiento local aportado por las emisoras de la SER. Como aspecto mejorable, sería conveniente tener en cuenta que algunos tramos concentran bastante información y pueden exigir mayor atención al oyente.

La temporada continúa con casos como «El contenedor», «La huida», «El pelirrojo», «La curandera», «La emboscada», «El amigo» y «El maltratador», manteniendo esta fórmula de reconstrucción de sucesos ocurridos en diferentes puntos de España.

Como primera impresión, es un podcast recomendable para quien busque true crime con una orientación claramente periodística, donde la investigación y las fuentes tienen más peso que la dramatización.

Escúchalo en Ivoox

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domingo, 13 de septiembre de 2026

Lorca en Nueva York de Onda Cero Podcast

Onda Cero Podcast recupera la experiencia de Federico García Lorca en Nueva York con este podcast titulado Lorca en Nueva York, una producción estrenada el 18 de agosto de 2026 y dirigida, guionizada e interpretada por Alberto San Juan. 

La voz de Alberto San Juan está acompañada por una banda formada por Claudio de Casas a la guitarra, Pablo Navarro al contrabajo, Gabriel Marijuan a la batería y Miguel Malla al saxo y los teclados.

Además de Alberto y los cuatro músicos que participan en la grabación, Yago Mendivil firma el diseño de sonido, mientras que Iván Pérez y Conchi Cejudo se encargan de la producción.

La primera decisión de la producción queda clara desde el comienzo: no hay un presentador que explique al oyente lo que va a escuchar durante todo el recorrido. Tras una breve introducción de San Juan, entra su interpretación y son los textos de Lorca y la música en directo los que conducen el episodio.

La estructura sigue el viaje del poeta. Aparecen Nueva York, Harlem, Wall Street, la multitud de la ciudad, la estancia en el campo y, finalmente, Cuba. No existen bloques radiofónicos convencionales, pero sí un recorrido reconocible que permite seguir la narración.

Aquí la voz ocupa un lugar central. Alberto San Juan interpreta los textos con un registro que se mueve entre la narración y la interpretación teatral. Los cambios de intensidad y las repeticiones adquieren especial importancia en los poemas, donde aparecen además otras voces.

Uno de los ejemplos está en Oda al rey de Harlem, con la repetición de “¡Negros! ¡Negros, negros, negros! ¡Negros!”. Más adelante, varias voces participan en la repetición de “El amor está en los ojos de cristal definitivo”. Estos recursos aportan variedad a una producción basada fundamentalmente en una voz protagonista.

La música cumple también una función importante. La presencia de la banda hace que el acompañamiento tenga un peso mayor que el de una simple sintonía o fondo musical. 

La duración es otro elemento a tener en cuenta. Es un contenido que requiere atención, especialmente por la densidad de los textos. Para quien busque un podcast para escuchar de fondo, puede resultar menos apropiado; para quien esté interesado en la literatura y en las producciones sonoras, la duración permite desarrollar el recorrido sin prisas.

Uno de los momentos centrales llega con Wall Street, donde la mirada de Lorca se dirige hacia el dinero, el crack financiero y sus consecuencias. 

Después, el relato abandona temporalmente la ciudad y se traslada al campo, antes de regresar a Nueva York. Finalmente, el viaje continúa hacia Cuba, donde el episodio termina con Son de negros en Cuba y la repetición de “Iré a Santiago”.

Como producto de podcast, Lorca en Nueva York destaca por una apuesta bastante definida: convertir un material literario en una pieza sonora, apoyándose en la interpretación y en la música en directo. Su principal dificultad está en la propia naturaleza del contenido: una hora de textos de Lorca requiere una escucha más atenta que la de un podcast conversacional.

No estamos ante un programa que pretenda explicar a Lorca. Su intención es ponerlo en voz y sonido. Y en esa decisión encuentra su principal razón para ser escuchado.

Escúchalo en Onda Cero.

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domingo, 6 de septiembre de 2026

La hora inesperada de RNE: cuando una historia de supervivencia se convierte en una reflexión sobre la vida

Hay programas que parten de una pregunta y otros que parten de una historia. La hora inesperada, el espacio de Radio Nacional de España (RNE) presentado y dirigido por Antonio Rodríguez de Ramos, parece querer combinar las dos cosas: contar experiencias que se salen del guion previsto y, a partir de ellas, preguntarse qué hacemos cuando la vida nos obliga a cambiar de rumbo. El capítulo analizado se emitió el 21 de julio de 2026 dentro de la programación especial de verano de RNE. Su planteamiento gira alrededor de esos momentos inesperados que pueden cambiar una vida.

En el capítulo analizado, titulado «Strauch, los Andes y una segunda oportunidad para vivir», la propuesta encuentra un buen punto de partida en una historia que ya forma parte de la memoria colectiva: el accidente de los Andes de 1972 y la supervivencia de 16 de sus protagonistas. Pero el programa no pretende limitarse a recordar aquella tragedia. La pregunta que plantea Antonio Rodríguez de Ramos es otra: qué sucede después, qué significa recibir una segunda oportunidad y cómo puede una persona reconstruir su vida tras una experiencia límite.

Y ahí aparece Eduardo Strauch, uno de los supervivientes de aquella expedición. La entrevista ocupa buena parte del capítulo y permite que el relato avance desde el recuerdo de los hechos hacia cuestiones como la pérdida, el liderazgo, la amistad, la relación con la montaña, la capacidad de adaptación y la manera de valorar la vida más de cincuenta años después.

Una entrevista que busca algo más que volver a contar los Andes

Uno de los aciertos de este capítulo está precisamente en que Antonio Rodríguez de Ramos parece ser consciente de que está ante una historia que ha sido contada muchas veces. El propio presentador plantea durante la conversación la dificultad de entrevistar a alguien al que se le ha preguntado prácticamente de todo después de 54 años.

En lugar de intentar competir con los relatos anteriores, la entrevista se desplaza hacia el presente. ¿Qué ha significado aquella experiencia con el paso del tiempo? ¿Ha dado más de lo que quitó? ¿Cómo se vive después de haber estado tan cerca de la muerte?

Eduardo Strauch responde desde una perspectiva que no pretende convertir lo ocurrido en una historia de milagros. De hecho, introduce una precisión importante cuando rechaza precisamente esa palabra y prefiere hablar de la «Odisea de los Andes». Para él, lo sucedido fue una tragedia, pero también una experiencia que terminó transformando su vida.

Es una de las ideas que recorren toda la conversación: la montaña que primero fue odiada acaba convirtiéndose en una fuente de inspiración. Strauch explica cómo regresó a ella en numerosas ocasiones y cómo esas visitas le han permitido enfrentarse también al duelo que no pudo realizar durante los días de supervivencia.

La entrevista gana interés cuando abandona las explicaciones generales y entra en esos recuerdos concretos. La muerte de Marcelo Pérez, la relación con sus primos Daniel Fernández Strauch y Adolfo Fito Strauch, el liderazgo que surgió de forma natural entre ellos, el recuerdo de los compañeros fallecidos o aquella radio que permitió conocer que finalmente había supervivientes son momentos en los que la conversación adquiere otra dimensión.

Hay además un recurso radiofónico que funciona especialmente bien: recuperar grabaciones de la época y colocarlas junto al testimonio actual. El oyente no recibe solamente el recuerdo de Strauch, sino que puede escuchar voces y sonidos relacionados con aquellos días. En la transcripción aparece, por ejemplo, la grabación del momento en que se difundieron los nombres de los supervivientes y, posteriormente, el recuerdo de la noticia que anunciaba que Nando Parrado y Roberto Canessa habían conseguido establecer contacto con la civilización.

Ese contraste entre el sonido de 1972 y la voz de Strauch en 2026 ayuda a que la distancia temporal deje de ser una cifra. Los 54 años se convierten en una conversación entre dos momentos de una misma vida.

Un presentador que deja espacio al invitado

La locución de Antonio Rodríguez de Ramos responde bien a las características del formato. No parece buscar protagonismo por encima del entrevistado y utiliza la conducción para introducir temas, contextualizar y enlazar unas cuestiones con otras.

Su estilo es conversacional y directo. Hay momentos en los que transmite emoción ante lo que está escuchando, especialmente cuando aparecen las grabaciones históricas, pero esa reacción forma parte también de la escucha. Cuando comenta que se le pone la piel de gallina al recuperar determinados testimonios, verbaliza algo que probablemente también está experimentando el oyente.

El tono resulta adecuado para un programa emitido de madrugada. No estamos ante una entrevista rápida ni ante una sucesión de preguntas y respuestas breves. Hay tiempo para que el invitado desarrolle sus recuerdos y para que el presentador pueda detenerse en determinados asuntos.

Además, Rodríguez de Ramos utiliza las propias respuestas de Strauch para abrir nuevas preguntas. La conversación avanza así de la supervivencia a la segunda oportunidad, de ahí al optimismo, después al liderazgo, al rugby, al duelo, a la montaña y finalmente a la vida actual del invitado.

En ese sentido, el programa aprovecha una característica propia de la radio: la posibilidad de permanecer un rato dentro de una conversación.

La historia de los Andes como punto de partida, no como destino

La descripción del capítulo ya anuncia que el objetivo es hablar de las segundas oportunidades y de cómo se reconstruye una vida después de una experiencia extrema.

Por eso resulta interesante que la entrevista no termine cuando concluye el relato de Strauch. El programa introduce entonces una segunda mirada: la científica.

La sección «Neurorespuestas: el cerebro ante lo inesperado» cuenta con Mara Dierssen, neurocientífica del Centro de Regulación Genómica y presidenta del Consejo Español del Cerebro, que se incorpora al programa para explicar qué sucede en nuestro cerebro cuando tenemos que afrontar situaciones que no esperábamos.

Esta segunda parte evita que el episodio quede reducido a una entrevista de carácter testimonial. Lo que ha contado Strauch se convierte en materia de análisis.

Dierssen explica, en un lenguaje bastante accesible, cómo, ante una situación extrema, el cerebro prioriza la supervivencia y cómo determinadas funciones relacionadas con la planificación y la reflexión pierden protagonismo frente a sistemas más vinculados con respuestas rápidas. Aparecen conceptos como la amígdala, el hipocampo, la ínsula, la corteza prefrontal, el estrés, la memoria, la disociación y la dopamina.

La conversación consigue algo que no siempre resulta sencillo en radio: trasladar conceptos científicos al terreno de una experiencia concreta. Cuando Strauch habla de haber tenido que reducir su mundo a lo esencial, la neurocientífica explica qué puede significar ese proceso desde el funcionamiento cerebral.

También resulta interesante el tratamiento de la esperanza. Strauch había señalado que perderla habría sido lo más peligroso y Mara Dierssen relaciona esa expectativa de futuro con determinados mecanismos neurobiológicos y con la motivación para seguir actuando. La idea queda resumida en una de las conclusiones de la sección: «La esperanza no es solo una emoción», sino que puede desempeñar un papel relacionado con la supervivencia.

Una estructura que funciona por capas

Desde el punto de vista estructural, el capítulo está construido de manera bastante clara. Primero se presenta el concepto del programa y se introduce la historia de los Andes. Después llega la entrevista con Eduardo Strauch, que constituye el núcleo principal. A continuación se incorpora la sección científica con Mara Dierssen y, finalmente, Antonio Rodríguez de Ramos retoma la idea inicial para cerrar el programa.

No se trata, por tanto, de una entrevista aislada. Hay una especie de recorrido en tres pasos: experiencia, explicación y reflexión.

La primera parte responde al qué ocurrió y al cómo se vivió. La segunda intenta explicar qué puede ocurrir en el cerebro cuando una persona se enfrenta a algo parecido. Y el cierre vuelve a la idea que había servido para abrir el programa: la posibilidad de transformar una experiencia inesperada en otra forma de mirar la vida.

La estructura está bien planteada, aunque en algunos momentos el programa se acerca a la reiteración. La historia de los Andes es suficientemente conocida y determinadas ideas de Strauch —la importancia de valorar la vida, el optimismo, la influencia de aquella experiencia— aparecen varias veces. Sin embargo, en este caso la repetición también forma parte de la conversación y permite apreciar cómo el entrevistado ha ido elaborando aquel episodio a lo largo de las décadas.

El sonido como parte del relato

Uno de los elementos que más aporta al capítulo es precisamente el tratamiento sonoro. La utilización de grabaciones históricas de 1972 introduce una dimensión documental que una entrevista convencional no tendría.

Escuchar aquellos testimonios después de oír a Strauch hablando desde 2026 produce un efecto de contraste. La voz joven y las voces de quienes informaban sobre el accidente pertenecen a un momento de incertidumbre, mientras que la conversación actual parte de todo lo ocurrido después.

La radio adquiere además un significado especial dentro del propio relato. La noticia que llega a través de una pequeña radio en los Andes es presentada como uno de los momentos decisivos de la historia. Décadas después, aquella misma presencia de la radio vuelve a aparecer dentro del programa.

A esto se suma la música, que funciona como transición y como elemento emocional. El cierre incorpora «Todo se transforma» de Jorge Drexler, una elección coherente con el mensaje que el programa ha ido construyendo durante la hora. La canción sirve para enlazar con la idea final de que la vida puede transformarse después de una ruptura.

Desde la perspectiva del oyente, estos recursos ayudan a romper la sensación de estar simplemente ante una conversación de estudio.

¿A quién se dirige?

La hora inesperada puede encontrar su público entre quienes buscan radio hablada, entrevistas y relatos de carácter humano, pero también entre oyentes interesados por la divulgación científica.

La combinación de testimonios personales y explicaciones de expertos amplía el público potencial. Quien llega por la historia de los Andes encuentra después neurociencia, mientras que quien se acerca al programa por la divulgación científica tiene primero una historia concreta que le sirve de referencia.

Además, el horario de madrugada parece favorecer un tipo de escucha pausada. Es un programa que pide cierta atención. No parece diseñado para escucharse como ruido de fondo mientras se hacen otras cosas, especialmente durante la entrevista con Strauch.

Desde el punto de vista del oyente, la sensación es la de acompañar una conversación que va descubriendo poco a poco qué significa realmente una segunda oportunidad.

Lo mejor 

Entre sus principales fortalezas está la combinación de voces y perspectivas. Strauch aporta la experiencia personal; Dierssen, la explicación científica; y Rodríguez de Ramos funciona como hilo conductor.

También funciona la utilización de archivos sonoros. En un tema tan relacionado con la radio como este, recuperar las voces de aquel momento añade valor al relato.

Otro punto a favor es que el programa no se queda exclusivamente en la tragedia. El capítulo habla de la muerte, pero también de la vida posterior. Habla de supervivencia, pero también de amistad, de proyectos y de la capacidad de seguir adelante.

¿Qué encontramos en otras ediciones?

En otros episodios se tratan temas como: «Adversidad y resiliencia como forma de vida» y «Éxito y caída», este último con Millán Salcedo.

Esto permite intuir que la intención de La hora inesperada no es hacer un programa exclusivamente dedicado a grandes tragedias o historias extraordinarias, sino explorar diferentes momentos de cambio y las consecuencias que tienen en quienes los viven.

Y esa puede acabar siendo una de las claves de la propuesta: no tanto contar lo inesperado como preguntarse qué hacemos después de que ocurra.

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domingo, 30 de agosto de 2026

Al otro barrio de RNE, un espacio que mezcla música, humor y cultura

Hay programas de radio que parten de una fórmula muy reconocible y otros que necesitan unos minutos para explicar al oyente qué quieren ser. Al otro barrio, de Radio Nacional de España (RNE), pertenece más bien a este segundo grupo. La propuesta de Daniel Andrés Arrigote consiste en llevar al oyente fuera del estudio, acercarlo a personas, historias y personajes y construir con todo ello un recorrido que mezcla entrevista, reportaje, música, ficción y humor.

El programa forma parte de la programación especial de verano de RNE de 2026 y el episodio que nos ocupa corresponde al 23 de julio de 2026 y tiene tres nombres propios como hilo conductor: Ginebras, Platero y Tú y Gil Pratsobrerroca.

La primera impresión que deja Daniel Andrés Arrigote es la de un conductor que no pretende ocupar todo el espacio. Su papel consiste más en provocar situaciones y conversaciones que en colocarse por encima de ellas.

Eso se aprecia especialmente en la entrevista a Ginebras. Arrigote comienza llevando a las integrantes del grupo a un terreno aparentemente sencillo: el barrio. La pregunta «¿Cuál es vuestro barrio?» sirve para hablar de Chamberí, Malasaña, La Latina, Retiro y Pacífico, pero también para entrar poco a poco en cuestiones como la vivienda, el cambio de barrio o la forma de vivir Madrid.

La entrevista funciona porque las preguntas no parecen una sucesión de cuestiones promocionales. El presentador aprovecha las respuestas y las convierte en nuevas preguntas. Cuando aparecen asuntos como la presión de la industria musical, el algoritmo, la salud mental o la necesidad de parar, la conversación se va haciendo más personal sin perder el tono distendido.

La entrevista a Ginebras es probablemente el núcleo más reconocible del episodio.

El grupo aparece inicialmente asociado a su música y su disco, Donde nada es para tanto, pero la conversación acaba desplazándose hacia cuestiones bastante más interesantes: la vivienda, las influencias musicales, el cambio de prioridades al hacerse mayores, la salud mental, la amistad y la convivencia entre las cuatro integrantes.

Hay un momento especialmente significativo cuando hablan de la canción «Ansiedad» y de los mensajes recibidos por personas que se han sentido identificadas con ella. La música deja entonces de ser únicamente una cuestión artística y aparece como una forma de poner palabras a determinadas experiencias.

La entrevista también aborda una cuestión muy actual: la velocidad a la que funciona la industria musical. Las integrantes hablan de esa sensación de que un disco puede quedar antiguo casi inmediatamente porque siempre hay que presentar algo nuevo.

En uno de los pasajes, la conversación gira precisamente sobre esa presión de producir constantemente. La idea queda resumida en una frase de la propia entrevista: «El artista necesita su tiempo, su camino».

Es una conversación interesante porque no presenta a Ginebras únicamente como un grupo que tiene que promocionar un disco. Permite conocer algo de cómo trabajan, cómo conviven y cómo han cambiado sus prioridades.

La recreación sonora dedicada al grupo Platero y Tú nos lleva a otro momento en el que el episodio utiliza la historia de Fito Cabrales, Iñaki Antón, Juantxu Olano y Jesús García para explicar el contexto en el que surgió aquella banda.

Pasamos de una entrevista contemporánea a una narración histórica apoyada en voces, música y recreaciones. El objetivo no parece ser ofrecer una biografía completa de Platero y Tú, sino utilizar el grupo para hablar de una generación y de un momento determinado del País Vasco.

El resultado es interesante porque la música se convierte en una puerta para explicar una época.

Además, el episodio no se limita a nombrar a los músicos. Habla de los locales autogestionados, los fanzines, la situación industrial de Bilbao y las influencias que contribuyeron a construir aquel sonido.

La estructura va cambiando: conversación, música, reconstrucción, narración, humor y nuevas entrevistas. Esa variedad mantiene el interés, aunque también puede provocar cierta sensación de dispersión.

Es probablemente la principal cuestión que tendría que valorar quien escuche el programa por primera vez: Al otro barrio no sigue una línea temática única durante toda la hora.

Pero tampoco parece que quiera hacerlo.

Su lógica es más parecida a la de un paseo. Uno entra en un lugar, se encuentra con alguien, escucha una historia, continúa caminando y termina en otro escenario.

La tercera pata del episodio es «Fauna de barrio», sección en la que aparece Gil Pratsobrerroca, autor de Juego de silencio.

Aquí el programa vuelve a cambiar de registro. La conversación parte de la novela y de su inesperado éxito para hablar también de la relación entre un escritor y sus lectores.

La historia se sitúa en los Pirineos y comienza con una familia que abandona Barcelona y se instala en un pequeño pueblo y, a partir de ahí, la aparente tranquilidad familiar comienza a romperse.

El propio autor explica que se trata de su primera novela y habla de la sorpresa de comprobar que personas desconocidas se acercan para contarle qué les ha provocado la lectura.

La conversación funciona porque no se queda en la promoción del libro. Se habla de la novela negra, de los espacios pequeños como escenario narrativo y de cómo un pueblo puede convertirse en un lugar más cerrado y asfixiante para construir una historia.

El entrevistado explica también la presión que supone preparar una segunda novela después de que la primera haya tenido una buena acogida.

De nuevo aparece una de las ideas recurrentes del episodio: qué ocurre cuando una persona deja de ser desconocida y pasa a formar parte de un determinado ecosistema cultural.

Desde el punto de vista de producción, el episodio está claramente pensado como un producto sonoro y no como una simple conversación grabada.

El programa vuelve a mirar hacia el final a la música para descubrir nuevas propuestas, en una sucesión de recomendaciones que amplía todavía más ese concepto de barrio cultural que propone el espacio.

El público potencial es amplio, pero creo que Al otro barrio encontrará especialmente cómodo a un oyente interesado en música, cultura, literatura, radio, tendencias y personajes que están construyendo algo en el presente.

No hace falta ser seguidor de Ginebras para disfrutar de su entrevista, ni conocer a Platero y Tú para entender el relato sobre el Bilbao de aquella época.

Tampoco es necesario haber leído Juego de silencio para seguir la conversación con Gil Pratsobrerroca.

Esa capacidad de entrar en temas culturales sin exigir conocimientos previos es uno de los puntos a favor del espacio.

También hay algo importante en el horario. Se trata de un programa pensado para la madrugada y eso se nota en el tono. No intenta competir con una radio informativa de actualidad inmediata. Tiene más tiempo para conversar, desviarse y jugar.

Entre sus principales puntos fuertes destacaría la naturalidad de las conversaciones, la variedad de formatos y la capacidad de pasar de la cultura popular a cuestiones más profundas sin que el cambio resulte excesivamente solemne.

La producción sonora es otro elemento importante. El programa tiene más recursos que una entrevista convencional y los utiliza para construir una identidad propia.

El punto débil podrá estar precisamente en esa abundancia. Hay momentos en los que se acumulan demasiados estímulos y el programa podría beneficiarse de transiciones algo más claras.

También hay fragmentos en los que el humor parece tener más importancia que la información. Esto no es necesariamente un problema, pero sí define el tipo de programa que estamos escuchando.

En definitiva, Al otro barrio no pretende ser un espacio de análisis profundo de cada uno de sus invitados. Prefiere dejar pequeñas historias y conversaciones en el camino.

El episodio analizado no parece ser una excepción en cuanto a la variedad de temas. En otras ediciones han tratado asuntos como MimiXXL, la novela negra y la cárcel de A Lama; Animal Print, el ghosting y Shego.

Esto ayuda a entender que el concepto de Al otro barrio no se limita a la música. La cultura, las historias personales, los fenómenos sociales y los personajes singulares forman parte de un mismo espacio.

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domingo, 23 de agosto de 2026

Hombre muerde a perro, una distopía sonora para hablar del periodismo

Hay podcasts que cuentan una historia y otros que utilizan la ficción para plantear preguntas. Hombre muerde a perro, una producción de Cotec realizada por la Oficina de Agitación Cultural, pertenece claramente a este segundo grupo. La serie sitúa al oyente en un futuro cercano gobernado por la llamada isocracia, un sistema basado en el principio de “neutralidad narrativa” que termina prohibiendo el periodismo independiente.

El capítulo analizado, “La pregunta”, comienza con una escena que podría pertenecer a un thriller. Una periodista recibe un aviso de que la policía está a punto de registrar su vivienda y empieza a destruir pruebas antes de ser detenida por “ejercicio ilegal de actividades periodísticas”. Sin embargo, esa secuencia inicial se detiene de forma inesperada para mostrar que todo forma parte del proceso de creación de una ficción. A partir de ahí, los guionistas Bruno Teixidor y Álex Green convierten el propio desarrollo del guion en el verdadero argumento del episodio.

Ese planteamiento marca también el estilo de la locución. No hay un narrador tradicional, sino una conversación entre los dos autores que avanza de manera natural, casi como si el oyente asistiera a una reunión de trabajo. Las voces mantienen un tono relajado, con buena dicción y un ritmo que permite seguir ideas que, por momentos, pueden resultar complejas. La interpretación de los actores en las escenas dramatizadas, con Gabriel Piñero y Rebeca Hernando, aporta además el contraste necesario entre la ficción y la reflexión.

La estructura del episodio está muy cuidada. Tras una apertura que llama la atención, la conversación deriva hacia una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué entendemos realmente por periodismo? Desde ahí se enlazan referencias a obras como 1984, Fahrenheit 451, Un mundo feliz o Nosotros, utilizadas para explicar cómo funcionan las distopías y por qué este género resulta útil para hablar del presente. El desarrollo combina diálogo, escenas dramatizadas y fragmentos de entrevistas, manteniendo un hilo conductor que evita que el episodio se convierta en una simple exposición teórica.

Uno de los aspectos más interesantes es precisamente la profundidad con la que se aborda el tema. La serie no discute únicamente la situación actual del periodismo, sino también cómo consumimos hoy la información. Los autores comentan datos del Instituto Reuters, reflexionan sobre el peso creciente de las redes sociales, la influencia de los creadores de contenido y la pérdida de confianza en los medios tradicionales. Todo ello aparece integrado en la conversación sin romper el tono narrativo del episodio. “La mayoría ya no buscamos las noticias, nos las encontramos en redes sociales” o “Un creador de contenido no tiene por qué hacer nada de esto. Solo tiene que encender su cámara y hablar” son dos frases que resumen bien parte de ese debate.

Especial relevancia adquieren los testimonios incorporados al relato. La intervención de Oleksandra Matviichuk, entrevistada por Carlos Franganillo, aporta una dimensión internacional al recordar que “la verdad es la primera víctima de cualquier guerra” y explicar cómo la desinformación dificulta que una sociedad comparta una misma percepción de la realidad. Es uno de esos momentos en los que la ficción y el documental se mezclan con naturalidad.

Desde el punto de vista de la producción sonora, el resultado está muy trabajado. La escena inicial utiliza efectos ambientales para crear una secuencia cinematográfica antes de dar paso a la conversación. La música de cabecera sirve como transición y el montaje alterna con fluidez ficción, entrevistas y diálogo, sin que el oyente pierda nunca la referencia de dónde se encuentra.

Todo ello hace que la serie se dirija especialmente a oyentes interesados en el periodismo, la comunicación, la actualidad y la ficción sonora. También puede resultar atractiva para quienes disfrutan de las distopías, aunque en este caso el objetivo no sea tanto contar una aventura como utilizar ese recurso para reflexionar sobre la democracia, la información y la construcción de la realidad.

Como oyente, la sensación es la de asistir a una conversación inteligente que no pretende imponer respuestas, sino compartir el proceso mediante el que nacen las preguntas. La propuesta exige cierta atención porque maneja referencias culturales, conceptos sobre comunicación y reflexiones políticas, pero la combinación entre dramatización y diálogo hace que el episodio resulte ágil durante todo su recorrido.

La serie continúa desarrollando esa idea en entregas posteriores. En “La detención”, la protagonista es arrestada por la Unidad de Delitos Informativos y Neutralidad Narrativa, mientras Iñaki Gabilondo reflexiona sobre qué es realmente el periodismo. 

En conjunto, Hombre muerde a perro ofrece una propuesta diferente dentro del panorama del podcast en español. Su principal fortaleza está en combinar ficción sonora, reflexión y testimonios reales sin que ninguna de esas partes eclipse a las demás. Algunos pasajes pueden resultar exigentes para quien busque una escucha ligera o un relato puramente narrativo; aun así, es una serie recomendable para quienes disfrutan de los formatos que utilizan la ficción como herramienta para analizar cuestiones de actualidad. Más que ofrecer respuestas, invita a preguntarse qué ocurriría si un día desapareciera aquello que normalmente damos por hecho: la posibilidad de distinguir entre información, opinión y propaganda.

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domingo, 16 de agosto de 2026

Conversaciones Invisibles, cuando la divulgación busca desmontar los mitos

Hablar de obesidad sin reducir la conversación al peso o a la estética es el propósito de Conversaciones Invisibles, un videopodcast moderado por el divulgador científico Luis Quevedo. El espacio forma parte de la iniciativa El Peso de lo Invisible, impulsada por Lilly junto a la Sociedad Española de la Obesidad (SEEDO) y la Asociación Nacional de Personas con Obesidad (ANPO), con el objetivo de acercar al público una visión más amplia y actual sobre esta enfermedad.

El episodio analizado lleva por título “¿Por qué la obesidad es trending topic?” y cuenta con la participación del endocrinólogo Cristóbal Morales, que explica cómo ha evolucionado el conocimiento científico sobre la obesidad durante los últimos años. Desde el primer minuto queda claro que el objetivo no es ofrecer una consulta médica, sino ayudar al oyente a comprender por qué muchas de las ideas que siguen circulando sobre este problema han quedado superadas por la investigación.

Uno de los aspectos más destacados del programa es precisamente la labor de Luis Quevedo como conductor. Su experiencia como periodista y divulgador se aprecia en la forma de plantear las preguntas. Escucha, pide aclaraciones cuando aparecen términos técnicos y traduce constantemente el lenguaje médico a expresiones que cualquier persona puede entender. En un momento del episodio, por ejemplo, interrumpe con naturalidad para preguntar “¿Has dicho etiopatológico?”, dando pie a que el especialista explique el concepto con palabras sencillas. Ese tipo de intervenciones ayudan a mantener un ritmo cercano y evitan que la conversación resulte demasiado especializada.

El doctor Cristóbal Morales, por su parte, mantiene un tono didáctico durante toda la entrevista. Su discurso combina la experiencia clínica con ejemplos cotidianos, intentando desmontar la idea de que la obesidad depende únicamente de la fuerza de voluntad. Una de las frases que resume mejor ese enfoque llega cuando afirma: “El cuerpo humano no es una calculadora”, explicando que detrás de esta enfermedad intervienen factores genéticos, hormonales, psicológicos y sociales.

La estructura del episodio es sencilla y funciona bien. Tras una introducción que sitúa el problema y aporta algunos datos sobre la prevalencia de la obesidad en España, la conversación avanza por bloques bastante claros. Primero se aborda cómo ha evolucionado el conocimiento médico; después se habla del estigma que todavía rodea a quienes viven con obesidad; más adelante aparecen cuestiones como la utilidad del índice de masa corporal, la importancia de personalizar los tratamientos o la relación entre la obesidad y otras enfermedades. El cierre recupera las ideas principales y lanza un mensaje centrado en la prevención y en la necesidad de seguir investigando.

El contenido apuesta claramente por la divulgación basada en la evidencia científica. A lo largo de la conversación se insiste en que no existe una única obesidad, sino diferentes perfiles clínicos que requieren abordajes distintos. También se cuestiona el uso exclusivo del índice de masa corporal como herramienta diagnóstica y se explica por qué los especialistas intentan ir mucho más allá de esa cifra. “No tratar los kilos, sino tratar a las personas” resume bien la filosofía que transmite el episodio.

Otro aspecto interesante es el esfuerzo por eliminar la culpabilización de los pacientes. El doctor Morales insiste varias veces en que la obesidad es una enfermedad compleja y que nadie la elige voluntariamente. Frases como “Hay que quitar el sentimiento de culpa” o “Nadie elige la obesidad” sirven para ilustrar un cambio de enfoque que atraviesa toda la conversación.

Desde el punto de vista de la producción, el formato apuesta por la sencillez. No hay dramatizaciones ni un diseño sonoro complejo. Todo gira alrededor del diálogo entre entrevistador e invitado, con un audio limpio y una realización discreta que deja el protagonismo al contenido. Esa elección resulta coherente con un videopodcast cuya prioridad es la claridad del mensaje.

El programa parece dirigido tanto a personas que conviven con la obesidad como a familiares, profesionales sanitarios y cualquier oyente interesado en comprender mejor esta enfermedad desde una perspectiva científica. Al mismo tiempo, evita caer en un exceso de tecnicismos gracias al papel del moderador, que va traduciendo continuamente los conceptos más complejos.

Como oyente, la sensación es la de asistir a una conversación tranquila, bien guiada y centrada en desmontar ideas preconcebidas. El episodio no busca generar polémica ni ofrecer soluciones rápidas, sino explicar por qué la obesidad requiere un enfoque mucho más amplio del que tradicionalmente ha tenido. Esa intención se mantiene durante toda la entrevista y hace que el tiempo transcurra con naturalidad.

La serie continúa ampliando esa visión en otros episodios dedicados a las complicaciones de la obesidad, la relación entre obesidad y mujer o la conexión entre obesidad y diabetes, siempre con la participación de especialistas y pacientes que aportan diferentes puntos de vista.

En conjunto, Conversaciones invisibles ofrece un formato de divulgación que apuesta por explicar antes que convencer. Su principal fortaleza está en la combinación de un moderador que sabe hacer comprensibles los conceptos médicos y unos invitados que trasladan los avances científicos con un lenguaje accesible. Quizá el hecho de formar parte de una iniciativa promovida por Lilly haga recomendable que el oyente tenga presente ese contexto, aunque el contenido del episodio se apoya en argumentos científicos y evita un tono promocional. Para quienes busquen información rigurosa sobre obesidad contada de forma clara, es una propuesta que merece la pena escuchar.

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domingo, 9 de agosto de 2026

La Hermandad, un true crime desde las voces de sus protagonistas

El auge del género true crime ha dado lugar a propuestas muy diferentes, desde las que buscan el impacto hasta las que ponen el foco en la investigación. La Hermandad, de Onda Cero Podcast, pertenece a este segundo grupo. Narrado por la periodista Cruz Morcillo, el podcast recupera el conocido caso del descuartizador de Majadahonda, apoyándose en un elemento poco habitual: el sonido real del juicio, con las declaraciones del acusado, los investigadores, familiares y peritos psiquiátricos.

El episodio arranca con fragmentos de la vista oral que sitúan al oyente en el centro del proceso judicial. Las respuestas del acusado, limitadas a un frío “No lo recuerdo”, crean una atmósfera de tensión que se mantiene durante toda la narración. Poco después aparece la voz de Cruz Morcillo, que explica por qué este caso la marcó tanto en su trayectoria profesional y plantea la gran pregunta que recorrerá todo el relato: si Bruno Hernández era plenamente consciente de sus actos o si estos estuvieron condicionados por la esquizofrenia paranoide que padecía.

La experiencia de Cruz Morcillo en la información de sucesos resulta evidente desde el primer momento. Su narración es pausada, precisa y evita exagerar el dramatismo de unos hechos que ya son suficientemente duros por sí mismos. La periodista conduce el relato con un tono contenido, dejando que sean las grabaciones judiciales y los testimonios quienes transmitan la mayor parte de la emoción. Esa forma de contar consigue que el oyente se concentre más en los hechos que en los efectos narrativos.

La estructura del episodio está construida como una investigación. Primero se presenta la desaparición de Adriana Gioiosa, una ciudadana argentina que deja de responder a las llamadas de su familia. Después se reconstruyen los primeros pasos de la Guardia Civil, las contradicciones del principal sospechoso y el hallazgo de las primeras pruebas en el chalé de Majadahonda. A medida que avanza el relato aparece una segunda desaparición, la de Liria, tía del acusado, lo que amplía la investigación y modifica por completo la dimensión del caso.

Uno de los mayores aciertos del podcast es que no se limita a reconstruir un crimen. Buena parte del episodio gira alrededor de la enfermedad mental del acusado y de las dificultades para determinar hasta qué punto sus delirios influyeron en los asesinatos. Las declaraciones de psiquiatras, familiares y agentes permiten escuchar diferentes puntos de vista sin que el relato imponga una conclusión prematura. Resulta especialmente significativa la explicación de uno de los especialistas cuando afirma: “El loco está loco, pero no es tonto”, una frase que ayuda a entender el debate que se planteó durante el juicio.

El propio universo delirante construido por Bruno Hernández ocupa una parte importante del episodio. La existencia de una supuesta organización llamada La Hermandad y la creencia de que determinadas personas estaban protegidas por pertenecer a ella permiten comprender cómo funcionaba su pensamiento. Uno de los momentos más llamativos llega cuando intenta justificar sus actos afirmando que “Ella es Hernández Hernández… forma parte de la Hermandad”, una explicación que refleja la lógica interna de sus delirios.

La producción sonora es otro de los puntos fuertes. El montaje alterna narración, declaraciones reales, cortes informativos emitidos en su momento y efectos ambientales con un ritmo que mantiene la tensión durante toda la escucha. Se aprecia un trabajo de edición muy cuidado que convierte el juicio en una experiencia sonora inmersiva.

Como oyente, la sensación es distinta a la que ofrecen otros true crime. Aquí el interés no nace únicamente del crimen, sino de escuchar directamente a quienes participaron en la investigación y en el proceso judicial. Las voces de los guardias civiles, los familiares y el propio acusado aportan una cercanía que difícilmente podría conseguir una reconstrucción dramatizada. Frases como “No lo recuerdo” o “Yo no he cometido ningún delito” adquieren un significado especial cuando se escuchan en el contexto del juicio.

El podcast está dirigido principalmente a quienes siguen la crónica negra y los documentales sonoros de investigación, aunque también puede interesar a quienes quieran comprender cómo conviven en un mismo proceso judicial la investigación policial, la psiquiatría forense y el trabajo de los tribunales.

En este caso no existen otros episodios dedicados a asuntos diferentes, ya que La Hermandad se plantea como una reconstrucción íntegra de un único caso criminal: el asesinato de Liria y Adriana y el juicio contra Bruno Hernández Vega, desde la desaparición de las víctimas, la vista, hasta la sentencia que lo condenó a 27 años de prisión.

En conjunto, La Hermandad demuestra que el true crime también puede apoyarse en el rigor periodístico sin renunciar al interés narrativo. Su mayor fortaleza está en el acceso a documentos sonoros originales y en la experiencia de Cruz Morcillo, que sabe ordenar una historia compleja sin recurrir a artificios. Como punto menos favorable, la dureza del caso y la abundancia de información judicial exigen una escucha atenta y pueden no resultar adecuadas para quienes prefieran relatos más ligeros. Aun así, para los aficionados al periodismo de investigación y a los documentales sonoros, es una propuesta que consigue mantener el interés desde el primer minuto hasta el desenlace del juicio.

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domingo, 2 de agosto de 2026

Mujeres: cuando una historia personal sirve para entender un país

Hay podcasts que nacen con la intención de contar historias y otros que buscan, además, ayudar a comprender una época. Mujeres, la serie documental de Onda Cero Podcast conducida por Mamen Mendizábal, pertenece a este segundo grupo. La propuesta recorre biografías femeninas del siglo XX español desde una mirada periodística que evita tanto el homenaje como el juicio fácil. La idea es acercarse a mujeres muy diferentes, algunas admiradas, otras discutidas, pero todas con una influencia destacada en la historia reciente de España.

El primer episodio está dedicado a Ascensión Mendieta, convertida con el paso de los años en uno de los rostros de la memoria histórica. Su historia sirve como punto de partida para presentar el tono de toda la serie: una narración apoyada en la documentación, en testimonios y en un cuidado trabajo sonoro que busca que el oyente sienta que está siguiendo un relato más que escuchando una simple sucesión de datos.

Desde el primer minuto, Mamen Mendizábal imprime un ritmo pausado y cercano. Su locución resulta clara, con una dicción muy cuidada y una forma de narrar que deja espacio para que la historia respire. No busca dramatizar en exceso, aunque el contenido invite a ello, sino que acompaña al oyente mientras reconstruye los hechos. Esa contención termina siendo uno de los puntos fuertes del episodio, porque permite que sean los propios documentos y las voces de los protagonistas quienes transmitan la carga emocional.

Uno de los aspectos que mejor funciona es la combinación entre la narración principal y los numerosos cortes de archivo. Escuchar directamente a Ascensión Mendieta, a su familia, a periodistas, arqueólogos, miembros de asociaciones memorialistas y otros protagonistas aporta autenticidad al relato y rompe la monotonía de una narración exclusivamente en primera persona.

Hay momentos especialmente representativos, como cuando Ascensión Mendieta resume el objetivo que marcó toda su vida: "Ayúdame a encontrar aunque sea un hueso de mi padre. Quiero morirme con un hueso de mi padre." Esa frase resume buena parte del episodio sin necesidad de añadir explicaciones.

La estructura está bien organizada. El episodio comienza situando al oyente en un vuelo hacia Buenos Aires en 2013, un recurso narrativo que despierta interés desde el principio. A partir de ahí, la historia retrocede hasta el final de la Guerra Civil, explica el asesinato de Timoteo Mendieta, reconstruye las décadas de silencio, el proceso judicial abierto gracias a la llamada querella argentina y termina con la recuperación de los restos y el entierro definitivo.

Todo sigue una línea temporal fácil de seguir, aunque incorpora pequeños saltos para introducir testimonios o contextualizar determinados momentos. Esa organización hace que los cerca de treinta minutos de duración resulten equilibrados y que el interés no decaiga en ningún momento.

El episodio también consigue explicar un asunto complejo sin perder de vista a la persona que protagoniza la historia. La memoria histórica aparece siempre a través de la experiencia de Ascensión Mendieta, evitando que el relato se convierta en una exposición jurídica o política. Más que debatir sobre leyes, el podcast muestra cómo una mujer dedicó gran parte de su vida a recuperar los restos de su padre.

Otro de los momentos que mejor reflejan esa perseverancia llega cuando, tras descubrir que los primeros restos exhumados no pertenecían a Timoteo Mendieta, ella simplemente responde: "Lo hemos intentado." Una frase sencilla que resume décadas de frustración y, al mismo tiempo, la voluntad de seguir adelante.

En el apartado sonoro se aprecia un trabajo muy cuidado. La música acompaña sin invadir el relato y aparece sobre todo para reforzar los cambios de escenario o los momentos más significativos. Los efectos y la ambientación están utilizados con moderación, siempre al servicio de la historia. El resultado recuerda a las producciones documentales actuales, donde el sonido ayuda a construir la escena sin distraer de lo verdaderamente importante.

También destaca la calidad de las grabaciones de archivo, integradas con naturalidad pese a proceder de fuentes y épocas distintas. Esa mezcla entre narración, entrevistas y documentos consigue que el episodio tenga dinamismo y una identidad propia.

Desde el punto de vista del oyente, el podcast funciona tanto para quienes ya conocen la historia de Ascensión Mendieta como para quienes se acercan por primera vez a ella. El relato mantiene el interés porque está construido como una investigación periodística, aunque el desenlace sea conocido. Además, consigue despertar curiosidad por los siguientes episodios de la serie.

La audiencia potencial es amplia. Puede interesar a quienes disfrutan de los documentales históricos, del periodismo narrativo o de las biografías, pero también a cualquier oyente que busque historias humanas bien contadas. No exige conocimientos previos y contextualiza suficientemente cada acontecimiento para que cualquiera pueda seguir el relato.

La serie, además, promete ampliar esa mirada con protagonistas muy diferentes. Entre los siguientes episodios aparecen figuras como Ángeles Alvariño, Margarita Salas, Carmen Díez de Rivera, Lilí Álvarez, Yoyes, Pilar Primo de Rivera, Isabel Álvarez de Toledo, Rosalía Mera o Margarita Sánchez. Todas ellas representan momentos y realidades distintas del siglo XX español, manteniendo la idea de utilizar una biografía para explicar un contexto histórico más amplio.

Como valoración general, Mujeres deja una impresión positiva. Destaca por la calidad de la narración, el equilibrio entre documentación y emoción, una producción sonora muy cuidada y una estructura que mantiene el interés de principio a fin. Quizá algunos oyentes que busquen un análisis histórico más amplio echen en falta una mayor diversidad de puntos de vista sobre determinados acontecimientos, ya que el episodio se centra claramente en la experiencia personal de Ascensión Mendieta y en quienes compartieron su lucha. Sin embargo, esa elección responde al enfoque de la serie, que prioriza el relato humano sobre el debate histórico.

En conjunto, es un podcast recomendable para quienes disfrutan de historias reales contadas con calma, apoyadas en documentos y testimonios, y con un formato que demuestra que el periodismo narrativo sigue encontrando en el audio uno de sus mejores espacios para conectar con el oyente.

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domingo, 26 de julio de 2026

Cuidado con las macros ocultas

Hablar de inteligencia artificial ya no consiste solo en hacerlo desde el punto de vista de la tecnología. Cada vez resulta más habitual verla ligada a la educación, la ciencia, la salud o la cultura. Ese es precisamente el terreno en el que se mueve Cuidado con las macros ocultas, el podcast divulgativo impulsado por Cuatroochenta, un grupo tecnológico que apuesta por acercar al gran público cuestiones relacionadas con la transformación digital, la ciberseguridad o la innovación desde un lenguaje accesible.

Lejos de un formato pensado únicamente para especialistas, el programa busca despertar la curiosidad del oyente mediante conversaciones pausadas con expertos de distintos ámbitos. Su filosofía consiste en explicar cómo la tecnología afecta a nuestra vida cotidiana y hacerlo sin perder de vista el factor humano, una idea que atraviesa buena parte de sus episodios.

En entregas anteriores han abordado cuestiones como los derechos digitales, las habilidades necesarias para convivir con la inteligencia artificial, la computación cuántica, la salud mental en la era digital, la privacidad, la criptografía o la geopolítica tecnológica. Esa variedad de temas ayuda a entender que el podcast pretende construir una mirada amplia sobre el papel de la tecnología en la sociedad.

El episodio analizado, "Arte con IA: ¿Quién firma esta obra?", sirve además como cierre de la quinta temporada y fue grabado en directo durante el Festival Estación Podcast.

La conducción corre a cargo de Bárbara Villuendas, que introduce el contexto con naturalidad y deja espacio para que sean los invitados quienes desarrollen las ideas. Su locución mantiene un tono cercano y divulgativo, con una dicción clara y un ritmo tranquilo que facilita seguir una conversación compleja sin sensación de prisa. No busca protagonismo, sino ordenar el debate mediante preguntas oportunas que permiten avanzar entre los distintos bloques temáticos.

En esta ocasión participan Solimán López, artista multimedia; Clara González Freyre, historiadora del arte y divulgadora conocida como Claramore; y Rufino Ferreras, responsable del área de Educación del Museo Thyssen. La combinación funciona porque cada uno aporta una perspectiva distinta sobre un mismo asunto.

Desde el primer momento queda claro que el programa no pretende encontrar una respuesta definitiva. La pregunta sobre quién firma una obra creada con inteligencia artificial sirve únicamente como punto de partida para hablar de creatividad, autoría, patrimonio, propiedad intelectual, divulgación cultural o democratización del acceso al arte.

Uno de los primeros planteamientos llega cuando la presentadora pregunta si la tecnología es "una musa, una trampa o un asistente". A partir de ahí aparecen posiciones muy diferentes.

Solimán López defiende la inteligencia artificial como una herramienta más dentro de la evolución histórica del arte y resume buena parte de su planteamiento con una idea que repite durante la conversación: "La creatividad es el proceso que te lleva a un objeto final; el proceso es lo creativo, no el objeto final."

Hablando de Soliman, uno de los momentos más llamativos llega cuando plantea que la inteligencia artificial debería entenderse como un recurso natural y no como una propiedad privada. Esa afirmación genera buena parte del debate posterior sobre autoría, derechos de autor y regulación.

Por su parte, Clara González Freyre recurre continuamente a la historia del arte para explicar que los grandes cambios tecnológicos siempre despertaron rechazo. En uno de los momentos más ilustrativos afirma: "El arte es hijo de su tiempo y representa lo que somos como sociedad." Su intervención aporta contexto histórico y ayuda a entender que muchos debates actuales ya aparecieron con la fotografía o con otras revoluciones técnicas.

Mientras tanto, Rufino Ferreras introduce una visión más institucional y patrimonial. Más que preocuparse únicamente por la creación artística, pone el foco en cómo la inteligencia artificial modifica nuestra manera de mirar las imágenes y de relacionarnos con la cultura. En un momento especialmente interesante señala: "La IA está creando un nuevo régimen de visibilidad, una nueva manera de ver el mundo."

Precisamente esa diversidad convierte el episodio en una conversación abierta a modo de mesa redonda donde todos buscan convencerse mutuamente. Hay desacuerdos sobre la propiedad intelectual, sobre la regulación o sobre el futuro de la inteligencia artificial, pero el diálogo nunca pierde el respeto.

La estructura del programa también ayuda. Tras una introducción que sitúa el lugar de la grabación y presenta a los invitados, la conversación va avanzando de forma bastante ordenada: primero la relación entre arte y tecnología, después la creatividad, más tarde la propiedad intelectual, la conservación del patrimonio, el papel de las grandes empresas tecnológicas y, finalmente, una reflexión sobre el futuro. El cierre mantiene una tradición del programa con la pregunta sobre la "macro oculta", una especie de advertencia personal que cada invitado resume en pocas frases antes de abrir un breve turno de preguntas con el público.

Desde el punto de vista de la producción sonora de este episodio, se percibe que es una grabación en directo, con las reacciones del público y una acústica diferente a la del estudio habitual, aunque las voces permanecen claras durante prácticamente toda la conversación.

Quizá el único aspecto que puede jugar en contra del episodio sea precisamente esa profundidad que puede hacer que algunos momentos resulten exigentes para un oyente que busque un contenido más ligero.

Se manejan conceptos filosóficos, artísticos y tecnológicos que obligan al oyente a mantener la atención durante toda la conversación. No es un podcast pensado para escuchar de fondo mientras se realizan otras tareas. Exige cierta concentración, aunque el esfuerzo queda compensado por la cantidad de ideas que plantea.

El público al que parece dirigirse es amplio. Puede interesar tanto a profesionales del ámbito tecnológico como a personas relacionadas con el arte, la educación o la comunicación. También resulta recomendable para cualquier oyente con curiosidad por comprender cómo la inteligencia artificial está transformando sectores que van mucho más allá de la informática.

Escuchado desde la perspectiva de un oyente, el episodio deja más preguntas que respuestas, y probablemente ahí reside uno de sus mayores aciertos. No intenta imponer una conclusión única, sino mostrar que un mismo fenómeno admite interpretaciones muy distintas dependiendo de quién lo observe.

En conjunto, Cuidado con las macros ocultas confirma su apuesta por una divulgación reposada, apoyada en invitados que conocen bien los temas que tratan y en una conducción que sabe cuándo intervenir y cuándo dejar hablar. En un momento en el que abundan los contenidos rápidos sobre inteligencia artificial, este episodio propone detenerse a pensar durante algo más de una hora sobre cuestiones que seguirán abiertas durante mucho tiempo.

Es un podcast recomendable para quienes disfrutan de las conversaciones que invitan a reflexionar sin perder de vista la actualidad. Más que ofrecer respuestas cerradas, plantea preguntas que probablemente seguirán acompañando al oyente después de terminar la escucha.

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domingo, 19 de julio de 2026

El club de lectura del Thyssen, cuando un cuadro y un libro mantienen la misma conversación

No es habitual encontrar un podcast que haga dialogar la pintura con la literatura de una manera tan natural. Esa es precisamente la propuesta de El club de lectura del Thyssen, una iniciativa del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza que convierte una visita al museo en una conversación donde los cuadros dejan de ser solo obras de arte para convertirse en el punto de partida de un debate sobre cuestiones muy actuales.

El primer episodio, "Amor y violencia", reúne a la periodista Elia Fernández, a María Eugenia Alonso, conservadora de Pintura Antigua del museo, y a la escritora Lucía Solla Sobral, autora de la novela Comerás flores. El punto de encuentro es el cuadro El rapto de Europa, atribuido a Simon Vouet, una obra del siglo XVII que sirve para reflexionar sobre las relaciones de poder, la violencia y los mecanismos de manipulación que siguen presentes en la sociedad actual.

Desde los primeros minutos queda claro el tono del espacio. Elia Fernández presenta el programa con una locución pausada y cercana, invitando al oyente a escuchar el arte desde otra perspectiva. Lo hace con una introducción que resume muy bien el espíritu del proyecto: "Los cuadros y los libros tienen mucho en común, cuentan historias y reflejan momentos que dan que hablar." Esa forma de conducir el episodio mantiene un equilibrio entre la divulgación y la conversación, sin dar la impresión de estar asistiendo a una clase de historia del arte.

La estructura del episodio también ayuda a que todo resulte sencillo de seguir. Primero se presenta la obra pictórica y su contexto histórico de la mano de la conservadora del museo. Después, la conversación se desplaza hacia la novela de Lucía Solla Sobral, estableciendo paralelismos entre el mito clásico y una historia contemporánea sobre la violencia psicológica. Finalmente, el programa concluye invitando al oyente a visitar la sala donde se expone el cuadro y a leer la novela para continuar esa reflexión por su cuenta.

Uno de los aspectos más interesantes es precisamente esa capacidad para conectar dos obras separadas por varios siglos sin que el resultado parezca forzado. La explicación del cuadro no se limita a describir lo que aparece en él, sino que pone el foco en aquello que puede seguir diciendo hoy. Cuando María Eugenia Alonso explica que el artista eligió el instante previo al rapto, una escena aparentemente tranquila donde nadie percibe el peligro, el episodio empieza a construir el puente hacia la novela y hacia situaciones que siguen produciéndose en la actualidad.

Ese diálogo continúa con Lucía Solla Sobral, que encuentra numerosas coincidencias entre el mito de Europa y la historia de Marina, protagonista de Comerás flores. Una de sus reflexiones resume bien esa idea cuando comenta: "El embaucador no tiene un cartel en la frente diciendo cuidado; todo lo contrario." A partir de ahí la conversación gira hacia conceptos como el aislamiento, la manipulación emocional, el control o la pérdida de identidad, siempre desde un tono sereno y sin caer en el sensacionalismo.

También resulta interesante escuchar cómo la autora explica el origen de la identificación que muchas lectoras han encontrado en su novela. En un momento afirma: "Solo somos conscientes de la punta del iceberg." Esa frase resume buena parte del episodio, que intenta mostrar cómo determinadas formas de violencia pueden pasar desapercibidas tanto en la ficción como en la vida cotidiana.

Desde el punto de vista de la locución, el programa funciona gracias al contraste entre sus participantes. Elia Fernández mantiene el ritmo de la conversación y facilita las transiciones entre los distintos bloques, mientras que María Eugenia Alonso aporta el contexto artístico con un lenguaje accesible. Por su parte, Lucía Solla Sobral habla con naturalidad sobre el proceso de creación de su novela y sobre las experiencias que la inspiraron, lo que hace que la entrevista resulte cercana.

La producción sonora acompaña ese planteamiento sin buscar protagonismo. La música aparece de forma discreta para separar bloques y crear una atmósfera tranquila, mientras que la realización apuesta por un sonido limpio y unas voces muy bien captadas. No hay efectos llamativos ni recursos innecesarios; todo está pensado para que la conversación sea el centro del episodio.

Quizá el único aspecto que puede limitar parte de la audiencia es que el programa exige una escucha atenta. No es un podcast pensado para consumir de fondo mientras se hacen otras tareas. Las referencias literarias, históricas y artísticas invitan a seguir cada intervención con calma para aprovechar todas las conexiones que se van estableciendo entre las distintas obras.

Precisamente ahí reside buena parte de su atractivo. Como oyente, uno tiene la sensación de estar participando en una visita guiada que termina convirtiéndose en un club de lectura. No hace falta ser un especialista en pintura ni haber leído previamente la novela para seguir la conversación, porque el episodio va proporcionando el contexto necesario sin perder agilidad.

Este primer capítulo deja además abierta la puerta a nuevas conversaciones sobre otros temas universales. Además de este estreno, El club de lectura del Thyssen continúa explorando, en otros episodios, la relación entre arte y literatura con nuevos invitados. El segundo episodio está dedicado a Carmen Laffón y la belleza de lo cotidiano, mientras que otras entregas abordan la obra de Vilhelm Hammershøi o recuperan a artistas como Andy Warhol, David Hockney, Roy Lichtenstein o Robert Rauschenberg, entre otros, siempre conectando la pintura con la literatura, la música, el cine o la cultura contemporánea.

En conjunto, El club de lectura del Thyssen ofrece una propuesta diferente dentro del panorama del podcast cultural. Combina divulgación, entrevista y reflexión sin complicar el discurso y consigue que un cuadro pintado hace casi cuatro siglos dialogue con una novela publicada en nuestros días. Es un espacio recomendable tanto para quienes disfrutan del arte y la literatura como para quienes simplemente buscan una conversación pausada sobre temas que siguen formando parte de nuestra realidad. Al terminar el episodio, queda la sensación de que el museo puede escucharse igual que se escucha un buen podcast, y esa es probablemente su mayor aportación.

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