Desierta sangre, la ficción sonora de Onda Cero Podcast, arranca con un viaje por carretera que pronto deja de ser un simple traslado para convertirse en algo más inquietante. Creada y dirigida por Paula del Fierro, esta serie de ocho episodios plantea desde el primer capítulo, titulado “El punto de partida”, una historia donde el ascenso profesional y el pasado reciente de sus protagonistas no encajan del todo.
La premisa es sencilla: dos policías viajan por el desierto tras una intervención que los ha colocado en el foco mediático. Sin embargo, lo que parece una conversación rutinaria entre compañero y subordinado empieza a mostrar fisuras. Uno adopta el tono del superior que intenta mantener el control; el otro deja ver inseguridad, cansancio y algo que no termina de decir. En un momento del trayecto, se escucha: “Siempre he sido tu jefe, no te olvides. Solo que ahora un poco más.” . Esa frase resume bien la relación entre ambos.
La interpretación de Eduardo Bosch y David Robles sostiene el episodio. La dicción es clara y el ritmo pausado. No hay exageración en las voces, sino una tensión que se va insinuando en detalles: comentarios sobre ataques de pánico, sobre medicación, sobre la presión mediática. “Los ataques de pánico también son normales… a mucha gente le pasa”. El diálogo fluye con naturalidad y construye el conflicto sin necesidad de grandes giros.
El capítulo avanza con una estructura lineal. Primero, la charla en el coche; después, una parada en una gasolinera donde aparece una escena que introduce sospecha. El protagonista cree que una joven mochilera le ha pedido ayuda con la mirada: “Me ha mirado como pidiendo ayuda.” . Su jefe descarta la intuición y recuerda que, sin una petición clara, no pueden intervenir. Esta secuencia aporta un primer choque moral y anticipa que la percepción de los hechos será clave en la historia.
El punto de inflexión llega con una llamada telefónica. La pareja del protagonista le comunica que unos detectives han registrado su casa con una orden judicial. A partir de ahí, el tono cambia. La seguridad se transforma en miedo. “Pensé que había sido cuidadoso… me van a hundir.” . El episodio termina dejándonos a la espera del siguiente capítulo sin resolver nada, pero dejando claro que el supuesto final feliz del caso anterior no está cerrado.
En cuanto a la producción, el diseño sonoro es sobrio. Se perciben el ambiente del coche, la gasolinera, el sonido del teléfono. La música acompaña sin imponerse. La sensación es cercana al cine negro que menciona la propia descripción oficial, pero adaptada al lenguaje del audio. No hay saturación de efectos ni distracciones.
La serie está pensada para oyentes que buscan ficción cuidada y desarrollo progresivo. No apuesta por la acción inmediata, sino por la tensión contenida. Los títulos de los siguientes episodios —“Un alto en el camino”, “Altura moral”, “En medio de la nada”, “¿A dónde vais?”, “El accidente”, “Juego perverso” y “Punto de no retorno” — apuntan a una escalada de conflicto que irá más allá del viaje físico.
Como oyente, uno termina el primer capítulo con la sensación de que ha asistido al inicio de algo que ya estaba roto antes de arrancar el coche. El desierto funciona como escenario y como metáfora, pero lo importante está en las decisiones que no se tomaron y en las verdades que quizá no se contaron.
En conjunto, Desierta sangre presenta un comienzo sólido, apoyado en el diálogo y en la interpretación. Es una propuesta recomendable para quienes disfrutan del thriller psicológico y de las historias que avanzan paso a paso, dejando espacio para la duda.
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