David Sainz vuelve al formato sonoro con Sendero, una ficción estrenada en iVoox, que mezcla fantasía medieval, comedia y aventuras desde una mirada bastante alejada de los relatos heroicos tradicionales.
La premisa de Sendero ya deja clara esa intención de romper con lo habitual dentro del género. La historia gira en torno a Groa de Kaliran, una joven hechicera condenada a morir en la hoguera en un reino donde la magia está prohibida para las mujeres. Sin embargo, cuando todo parece perdido, recibe una oferta inesperada: recuperar su libertad a cambio de cumplir una misión junto al “octavo mejor hombre” del castillo. A partir de ahí comienza una historia que mezcla criaturas fantásticas, personajes torpes y situaciones absurdas.
El episodio analizado, titulado “La Mazmorra”, funciona como carta de presentación de ese universo y, sobre todo, como declaración de intenciones. Desde los primeros minutos queda claro que esto no busca parecerse a una superproducción épica al estilo clásico, sino construir una aventura desde el humor y la torpeza humana. La protagonista está esperando su ejecución en una celda y, en medio de una situación dramática, el guion introduce diálogos que rompen deliberadamente la solemnidad.
Ahí está uno de los puntos más interesantes de la serie: sabe jugar con el contraste. La ambientación remite a castillos, condenas y magia prohibida, pero el tono de los personajes se acerca más a una conversación absurda y cotidiana. Ese contraste funciona en buena parte del episodio porque evita que la ficción se tome demasiado en serio.
En cuanto a la locución, el reparto cumple con solvencia. Gema Abad, como Groa, sostiene gran parte del peso narrativo y consigue transmitir ironía, cansancio y desconcierto sin sobreactuar. Su interpretación resulta natural incluso en los momentos más absurdos del guion. También destacan las intervenciones de Bruno Martín, Mauricio Morales, Javier Botet y Dani Mantero, que ayudan a construir ese tono coral que recuerda por momentos a una partida improvisada de rol con personajes bastante peculiares.
La dicción es clara y el ritmo está bien medido. No hay interpretaciones aceleradas ni sensación de estar escuchando actores leyendo un texto. Todo fluye con naturalidad, algo fundamental en una ficción sonora donde la voz lo es casi todo.
Además, el capítulo está bien estructurado. Presenta rápidamente a la protagonista, plantea el conflicto principal y deja abierta la puerta a lo que vendrá después. La duración resulta adecuada porque introduce el universo sin saturar al oyente con demasiada información. Hay una introducción clara y un cierre que invita a seguir escuchando el siguiente episodio, “El Gigante”, donde la aventura continúa.
Si hablamos de producción sonora, aquí aparece otra de sus fortalezas. La grabación y postproducción de Alonso Velasco consiguen que todo suene limpio y entendible. La ambientación sonora está presente sin resultar invasiva, mientras que la banda sonora de Jesús Calderón acompaña bien las escenas y ayuda a situar al oyente dentro de ese mundo medieval fantástico.
No estamos ante una producción recargada de efectos constantes, y eso juega a su favor. Hay espacio para que las voces respiren y para que el humor entre sin necesidad de subrayarlo continuamente con recursos sonoros.
Desde el punto de vista del oyente, Sendero resulta fácil de seguir incluso para quienes no consumen habitualmente fantasía medieval. Y eso probablemente sea uno de sus mayores aciertos. No exige conocer códigos complejos del género porque utiliza referencias muy reconocibles y las mezcla con humor cotidiano.
Durante el episodio se percibe constantemente esa intención de reírse de ciertos clichés del género. En lugar de héroes impecables, aparecen personajes algo desastrosos. En vez de discursos grandilocuentes, encontramos diálogos más cercanos a frases como “te ofrecemos una misión sencilla”, que ya anticipan que nada será tan sencillo como parece.
Su público potencial parece bastante claro: seguidores de la ficción sonora, oyentes de comedia y personas que ya conocen el estilo de David desde sus trabajos anteriores.
En conjunto, Sendero deja una sensación positiva. Es una ficción sonora bien producida, con personalidad propia y con un enfoque distinto dentro de un género que muchas veces repite fórmulas. No pretende reinventar la fantasía medieval, pero sí darle una vuelta con personajes que parecen más perdedores que héroes.
Y quizá ahí esté precisamente su principal atractivo: escuchar una historia de castillos, magia y criaturas extrañas donde nadie parece preparado para salvar el mundo, pero aun así terminas queriendo saber qué les ocurrirá en el siguiente capítulo. Eso, en una ficción por entregas, suele ser una buena señal.
Imágenes generadas con tecnología DALL·E 3 por el generador de imágenes de Bing.
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