domingo, 22 de marzo de 2026

Esto no es un cuento

Para quien sigue la evolución del podcast narrativo en España, el estreno de Esto no es un cuento, en RNE Audio, propone una mirada centrada en historias personales que forman parte de la memoria reciente. La serie nace con la intención de rescatar vidas de mujeres que no suelen aparecer en los relatos oficiales, y hacerlo mediante una narración sonora cercana al documental. El proyecto está escrito y narrado por Paloma López Villafranca, profesora de la Universidad de Málaga, y dirigido por Raquel Martín Alonso y Javier Hernández Bravo, quien además ejerce como editor del espacio.

La primera temporada se articula en cinco episodios dedicados a mujeres andaluzas cuya trayectoria, por distintos motivos, ha quedado en un segundo plano. El primer capítulo, titulado Pepi, el precio de la libertad, abre la serie con el testimonio de Pepi García Lupiáñez, detenida en Málaga a comienzos de los años setenta cuando apenas tenía dieciséis años por participar en manifestaciones que reclamaban libertad y democracia.

Una narración que mezcla memoria y testimonio


El episodio comienza con una escena sencilla: la protagonista vuelve, más de medio siglo después, a la cárcel provincial del barrio malagueño de Cruz del Humilladero, hoy abandonada. Ese regreso funciona como hilo conductor del relato. A partir de esa visita, la narradora reconstruye la historia de Pepi, combinando su voz actual con fragmentos de entrevista y contextualización histórica.

Desde el punto de vista de la locución, la voz de Paloma López Villafranca mantiene un tono sobrio y cercano, propio del documental radiofónico. La dicción es clara y el ritmo pausado, lo que permite que el oyente siga la historia sin dificultad. No hay dramatización excesiva ni recursos interpretativos marcados; el relato se apoya más en el contenido que en la teatralidad. Esa elección refuerza la sensación de estar escuchando un testimonio directo.

En paralelo, la voz de Pepi García introduce el componente emocional del episodio. Su forma de contar los hechos mantiene naturalidad, con pausas y recuerdos que parecen surgir mientras camina por el edificio. En un momento del relato resume el espíritu de aquella época con palabras sencillas:

“Lo único que pensaba y soñaba era que íbamos a ser más libres.”

Ese tipo de fragmentos aportan autenticidad y ayudan a que el oyente se sitúe en la experiencia personal de la protagonista.

Un relato construido como recorrido

La estructura del episodio es clara y lineal. El punto de partida es la entrada en la antigua prisión, que actúa como escenario físico y simbólico. A partir de ahí se alternan tres planos narrativos: el recorrido por el edificio, el recuerdo de los hechos vividos por Pepi y las explicaciones históricas que aportan contexto.

El recorrido por las celdas funciona casi como una guía de memoria. Cada espacio desencadena una historia o una reflexión. Cuando Pepi vuelve a la celda donde estuvo presa, la escena se convierte en uno de los momentos más significativos del episodio. Allí describe cómo convivía con otras mujeres encarceladas por motivos muy distintos.

“Tres mujeres éramos en cada celda… yo dormía aquí sola, en una camita.”

Ese tipo de escenas hacen que la narración avance con naturalidad. No hay secciones explícitas ni cambios bruscos, sino un flujo continuo que acompaña el paseo por el edificio y los recuerdos de la protagonista.

El episodio también introduce voces externas, como la de la historiadora Encarnación Barranquero, que explica el contexto de las mujeres encarceladas durante el franquismo. Este recurso aporta información histórica sin romper la línea narrativa.

El tema: memoria personal y memoria colectiva

El eje temático del episodio es la memoria histórica, pero abordada desde una historia individual. La detención de Pepi se sitúa en los últimos años de la dictadura, cuando todavía se perseguían las manifestaciones políticas.

La protagonista recuerda el momento en que fue arrestada tras una protesta:

“La policía vino detrás mía y me cogió… tres días en comisaría y luego el juez decidió que tenía que ingresar en prisión.”

Más allá del hecho concreto, el relato muestra cómo una adolescente comenzó a implicarse en el movimiento sindical y político de su tiempo. La historia recorre también su vida laboral en la industria textil y su toma de conciencia sobre la explotación laboral.

El episodio no se queda únicamente en el pasado. En la última parte se menciona su activismo posterior en causas internacionales, lo que permite entender esa experiencia juvenil como el origen de una trayectoria más larga de compromiso social.

Producción sonora: discreta y funcional

En cuanto a la producción sonora, el podcast mantiene un estilo documental bastante limpio. No hay una presencia constante de música ni efectos espectaculares. La ambientación sonora se limita a pequeños detalles que ayudan a situar la escena, como el eco del edificio vacío o los pasos durante el recorrido por la prisión.

Ese minimalismo puede interpretarse como una decisión consciente: el protagonismo recae en las voces y en el relato. La edición mantiene un ritmo fluido y evita interrupciones innecesarias.

El resultado es un episodio que se escucha con facilidad, cercano al formato de reportaje radiofónico tradicional.

Un podcast pensado para quienes buscan historias reales

El programa parece dirigido a una audiencia interesada en la historia reciente, la memoria democrática y los relatos biográficos. También puede resultar atractivo para oyentes que siguen el podcast narrativo o el documental sonoro.

El enfoque es accesible: no requiere conocimientos previos y se apoya en historias personales para explicar procesos históricos más amplios.

Además, la propia serie plantea continuar con otras figuras femeninas poco conocidas. Entre los episodios anunciados aparecen nombres como Agustina González López, conocida como la Zapatera de Lorca, Gertrudis “La Manticha”, Sofía Benítez Cubero “La Cuberita” o la bailaora Soraya Ramírez.

Desde la perspectiva del oyente

Escuchado como oyente, el episodio funciona sobre todo por la cercanía de la protagonista. La visita a la cárcel actúa como un viaje al pasado que se va construyendo poco a poco. No hay prisas en la narración, y eso permite que los recuerdos aparezcan con cierta calma.

La historia tiene momentos especialmente reveladores, como cuando Pepi recuerda cómo vivían las visitas familiares en prisión o cómo su propio padre no quiso verla tras salir de la cárcel. Son detalles que muestran el impacto personal de aquellos acontecimientos.

El final del episodio vuelve al presente, cuando la protagonista explica qué significa para ella regresar al lugar donde estuvo presa:

“Hay veces en las que tienes que volver a los sitios donde estuviste para poder cerrar el episodio en tu cerebro.”

Ese cierre refuerza la idea de que el podcast busca algo más que narrar hechos: pretende preservar recuerdos.

Valoración

Como propuesta sonora, Esto no es un cuento destaca por su enfoque claro y por la elección de historias poco conocidas. Su principal fortaleza es la combinación de narración y testimonio directo, que permite escuchar la voz de quienes vivieron los acontecimientos.

Entre sus puntos fuertes están la claridad del relato, el ritmo tranquilo y la cercanía de las entrevistas. Como posible debilidad, algunos oyentes podrían echar en falta una producción sonora más elaborada o una mayor variedad de recursos narrativos.

Aun así, el episodio funciona bien como puerta de entrada a la serie. Para quien disfrute de los podcasts de memoria histórica o de historias personales contadas en primera persona, este espacio puede resultar una escucha recomendable. Y sobre todo deja una sensación clara: detrás de los grandes procesos históricos hay vidas concretas que merecen ser recordadas.

Escúchalo en RTVE

Imágenes generadas con tecnología DALL·E 3 por el generador de imágenes de Bing.

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