miércoles, 11 de febrero de 2026

Radiozaping: voces que cuidan, miradas que despiertan

Escuchar la radio hoy es, casi, un acto de resistencia. En medio del ruido, uno se pone los auriculares y encuentra algo parecido a un refugio: voces que explican, que dudan, que sienten. Estos días he ido saltando de una emisora a otra y me he quedado con la sensación de que, detrás de cada historia, late la misma pregunta: ¿cómo cuidarnos mejor?

Comenzamos con RNE, Memoria de delfín, 09/02/2026, que dedicó su espacio a los cuidados paliativos bajo el título “Sumar vida a los días del enfermo” . La conversación con Ricardo Martino y Enric Benito fue de esas que obligan a bajar el volumen del mundo. En un país donde miles de personas mueren cada año con sufrimiento severo, escucharles hablar de dignidad y acompañamiento fue necesario. No se trataba solo de medicina, sino de humanidad. Me quedé pensando que quizá la radio, como los cuidados paliativos, también suma vida a los días cuando nos ayuda a mirar de frente lo inevitable.

Ese mismo 9 de febrero, en RNE, Las Mañanas de RNE, conocimos la historia de Miguel Terol, que ha vuelto a ver gracias a un implante cerebral de apenas 4x4 milímetros. “No vemos con los ojos, sino con el cerebro”, recordaban. Y en esa frase cabía toda una revolución científica. Más allá del avance técnico, lo emocionante era escuchar la emoción en su voz, esa mezcla de asombro y gratitud. La ciencia, cuando se cuenta así, deja de ser abstracta y se convierte en esperanza tangible.

Al día siguiente, 10/02/2026, RNE nos regaló un viaje curioso con “Anécdotas de la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno”. Medallas entregadas años después, historias olvidadas, pequeños gestos que el tiempo coloca en su sitio. Guillem Hidalgo lo narró con ese tono que convierte el dato en relato. Y uno recuerda que la justicia, aunque tarde, también puede llegar en forma de medalla.

Y si hablamos de relaciones humanas, el 11/02/2026 en RNE, El último tren, la psicóloga Ana Asensio y el escritor Miguel Ángel Jordán reflexionaron sobre cómo construir vínculos sanos. Entre neurociencia y Jane Austen, nos recordaron que amar bien no es cuestión de azar, sino de conciencia. Me gustó esa idea de que el amor, como la radio, necesita escucha activa.

Otra conversación que me hizo detenerme fue la de Cadena SER, Hoy por Hoy – Comando Norte, donde el psicólogo Omar Rueda advertía: “Los psicópatas en terapia empeoran”. Una frase dura, pero que abría un debate necesario sobre el narcisismo en nuestro tiempo. En una sociedad que premia el ego, poner límites se convierte casi en un acto revolucionario. La radio, al menos, nos da herramientas para reconocer lo que a veces intuimos pero no sabemos nombrar.

En la misma cadena, Hoy por Hoy contaba la historia de Miguel Ángel, de 72 años, obligado a compartir piso tras la subida del alquiler. “He perdido parte de mi libertad”, decía. Y en esa frase cabía toda una radiografía social. Escucharle fue como asomarse a la trastienda de las estadísticas: detrás de los informes están las personas.

Así, entre ciencia y conciencia, me impactó también el espacio A vivir que son dos días, cuando abordaron qué dicen los ojos sobre nuestra salud, y más aún el reportaje “Los médicos que curan el miedo a morir”, dedicado de nuevo a los cuidados paliativos. Hay temas que vuelven porque siguen siendo urgentes. Y la radio, cuando insiste, lo hace para que no olvidemos.

Si uno repasa todo lo escuchado, descubre un hilo invisible. Hablamos de ver gracias a un implante, de cuidar al final de la vida, de aprender a amar mejor, de proteger a los más vulnerables. En el fondo, todas estas voces nos invitan a lo mismo: a no mirar hacia otro lado. Quizá por eso sigo volviendo a la radio cada semana. Porque, entre tanta prisa, todavía hay un lugar donde alguien se sienta frente a un micrófono y nos habla al oído como quien comparte algo importante. Y eso, en estos tiempos, vale mucho.

Imágenes generadas con tecnología DALL·E 3 por el generador de imágenes de Bing

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